Los gatos, con su lengua rasposa, tienen una capacidad increíble para eliminar restos resecos de comida. Sólo hay dos problemas. El primero, que suelen cansarse demasiado pronto y no concluyen su tarea. El segundo, que los hay muy sibaritas que incluso la comida preparada con más mimo no les gusta (ni reseca, ni recién preparada). Ambas dificultades se sortean fácilmente con un adecuado racionamiento de su pienso predilecto.
Nota: Los perros también sirven para este menester, pero al tener la lengua menos lijosa, no puede uno descuidarse y que se le resequen los platos.
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Pues yo pensé que en realidad darías un consejo... pero en su lugar me hiciste dar mucha risa... ¡Gracias!
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