La vida del soltero es muy complicada. La disparidad de criterio entre las prioridades de los quehaceres domésticos existentes entre el género femenino y masculino complican aún más las cosas. Lo que para uno puede parecer impecable, para otra puede parecer abominablemente infecto. Intentando conciliar ambos mundos, y conseguir efectos rotundos con acciones rápidas y que resten poco tiempo a las tareas que de verdad importan (procrastinar, googlear chorradas, escribir en algún blog o dedicarle tiempo a matar marcianos), he decidido emprender esta aventura bloguera.
Si eres hombre me comprenderás. Y si además de vez en cuando tu leonera es visitada por alguna fémina que pasa el dedo por las estanterías para ver el polvo que hay, y ves peligrar tus encuentros afectivoamatorios a causa de, reconozcámoslo, un desconocimiento sobre qué va antes, si ver el episodio de Perdidos que acabas de bajarte, o limpiar el baño, (cosa que, como todos sabemos, es una simple cuestión de gustos), encontrarás aquí algunas pistas para capear el temporal. Por supuesto no te garantizarán nada. Estamos hablando de lidiar con mujeres, seres complejos venidos de otro planeta, con lenguajes extraños que dicen sí cuando quieren decir no, y esas cosas que ya sabemos. Pero algo es algo.
Por último, sólo aclarar que tengo que permanecer en el más absoluto anonimato. Sólo puedo decir que soy ciudadano británico afincado en las Antillas Holandesas, aunque nací en Burkina Faso, pero no puedo dar más datos sobre mi persona ya que de lo contrario se me reconocería y jamás una dama osaría de disfrutar de mi compañía, cosa que me haría ciertamente muy infeliz. Ah, por si alguien se lo pregunta, perfeccioné mi español veraneando en Torremolinos (a los británicos nos encanta).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Anímate de a dejar un comentario. Pero no seas borde, y demuestra que tus papás te enseñaron a ser una personita educada y de provecho. :)