martes, 28 de abril de 2009
El poder alimenticio del jamón york
Comprobado: El ser humano puede vivir exclusivamente de jamón york durante semanas.
martes, 21 de abril de 2009
Snacks de queso
Limpiar la sandwichera después de hacerse un sandwich es un rollo. Reconozcámoslo sin pudor. Es inevitable que a lo largo de los meses se vaya acumulando el queso hasta que en un momento dado no se ve el teflón. Llego a ese punto tenemos dos opciones. Limpiarla o tirarla y comprar otra. La segunda opción es menos económica. Pero si la limpiamos, ¿por qué limpiar la sandwichera y tirar a la basura esa increíble cantidad de queso que lleva ahí pegado desde hace meses? Es mejor quitar los calostros con cuidado y usarlos como snacks de queso ideales para reuniones familiares o disfrutar de una película en el sofá. Son como Cheetos caseros, y además de queso de calidad.
viernes, 3 de abril de 2009
Que no te la den con jamón
Hay perversas corporaciones comerciales que venden una substancia inefable bajo el seudónimo de "fiambre de cerdo para sandwich". Como tenemos la costumbre de leer poco, y nos llevamos por impulsos visuales, lo comprobamos, ya que se parece sospechosamente al jamón york. ¡Pero no lo es! En medio de un sandwich mixto, con queso, mantequilla y entre panes, quizá pase desapercibido. Pero jamás se os ocurra meteros en la boca una loncha de ese subproducto a palo seco. Es abominable.
domingo, 22 de marzo de 2009
Limpieza de platos sin esfuerzo
Los gatos, con su lengua rasposa, tienen una capacidad increíble para eliminar restos resecos de comida. Sólo hay dos problemas. El primero, que suelen cansarse demasiado pronto y no concluyen su tarea. El segundo, que los hay muy sibaritas que incluso la comida preparada con más mimo no les gusta (ni reseca, ni recién preparada). Ambas dificultades se sortean fácilmente con un adecuado racionamiento de su pienso predilecto.
Nota: Los perros también sirven para este menester, pero al tener la lengua menos lijosa, no puede uno descuidarse y que se le resequen los platos.
Nota: Los perros también sirven para este menester, pero al tener la lengua menos lijosa, no puede uno descuidarse y que se le resequen los platos.
sábado, 21 de marzo de 2009
El vaquero. Dios bendiga a Levi Straus
Ya adelantaba ayer mi fervor por los pantalones vaqueros. Esa prenda insustituible. Fondo de armario de cualquier soltero. Vale para un roto y para un descosido. Cuanto más viejos están, más chulos quedan, y cuando se caen a cachos sirven como uniforme para tareas domésticas como pintar, o lavar el coche. Incluso cuando parece que han dicho su última palabra, pueden cortarse y hacerse unos estupendos pantalones cortos para las excursiones y barbacoas veraniegas, prolongando su vida útil por décadas.
Pueden vestirse con camiseta de Ramones o bien con camisa y una americana para ir casual wear. Combinan igual de bien con unas deportivas que con unos zapatos. Abrigan lo justo y no dan mucho calor. Son, como nuestras abuelas dirían "pa entretiempo". Pero uno se los puede poner todo el año.
Pero no acaban ahí las ventajas de los jeans, no... Su mágica confección los hace prácticamente resistentes a cualquier mancha, con la posible salvedad del Titanlux. Pueden vestirse durante periodos de tiempo ilimitados, y cuando su tonillo se vuelve verdoso (no del moho, malpensadas, sino del azul mezclado por el ocre de la mierdecilla) es un perfecto indicador de cuándo tienen que ir derechos a la lavadora.
Además, su recia tela permite remeter p'adentro el bajo sobrante y que no se descuelgue, haciendo casi innecesario llevarlos a la Retoucherie de Manuela (a no ser que uno sea muy quisquilloso con estas cosas). Incluso de cuando en cuando se pone de moda llevar ese mismo doblez por fuera. No existe prenda más versátil, sin duda ninguna.
Pueden vestirse con camiseta de Ramones o bien con camisa y una americana para ir casual wear. Combinan igual de bien con unas deportivas que con unos zapatos. Abrigan lo justo y no dan mucho calor. Son, como nuestras abuelas dirían "pa entretiempo". Pero uno se los puede poner todo el año.
Pero no acaban ahí las ventajas de los jeans, no... Su mágica confección los hace prácticamente resistentes a cualquier mancha, con la posible salvedad del Titanlux. Pueden vestirse durante periodos de tiempo ilimitados, y cuando su tonillo se vuelve verdoso (no del moho, malpensadas, sino del azul mezclado por el ocre de la mierdecilla) es un perfecto indicador de cuándo tienen que ir derechos a la lavadora.
Además, su recia tela permite remeter p'adentro el bajo sobrante y que no se descuelgue, haciendo casi innecesario llevarlos a la Retoucherie de Manuela (a no ser que uno sea muy quisquilloso con estas cosas). Incluso de cuando en cuando se pone de moda llevar ese mismo doblez por fuera. No existe prenda más versátil, sin duda ninguna.
viernes, 20 de marzo de 2009
Planchado fácil
La forma más cómoda de planchar es evitarlo. Para evitarlo es preciso que no tengas plancha. Si la tienes, seguramente te mirará desde su rincón reprochándote que no hagas uso de ella y te amargará el disfrute de la tercera temporada de Me llamo Earl. Por otro lado, necesitas limpiar tu mente de viejos prejuicios inculcados por madres abnegadas. La ropa no hace falta plancharla. Eso antes, cuando las amas de casa tenían mucho tiempo y no existía Internet para entretenerse y claro, sólo podían hacerse dos cosas: Planchar y pelar judías verdes, así, quitándoles la hebra del borde (aunque siempre quedaba algún resto). Lamentablemente hoy en día la dinámica de la vida moderna nos impide atender todas aquellas tareas domésticas. El Facebook, el Messenger, mandar SMS con el móvil y ver las series que nos bajamos de Internet no nos dejan tiempo para otras cosas y una de las más fácilmente sacrificables es la plancha. Partimos de la base de que la ropa que no se ve, no hace falta plancharla. Siempre he pensado que es una chorrada planchar calzoncillos o calcetines. Por otro lado, las sábanas no se planchan. Por dios es una locura. ¡Si se van a quedar hechas un guiñapo a la primera mañana! (Si hay suerte, incluso se quedarán hechas un guiñapo la primera noche). Los pantalones vaqueros, ese gran aliado del soltero, no se planchan. En cuanto los llevas diez minutos puestos, ya están listos. Y las camisetas no digamos... Se llevan así, arrugadillas. Da un toque informal muy acorde con el look desenfadado que perseguimos. ¿Y qué nos queda? Las puñeteras camisas. Las camisas que uno casi nunca se pone pero que de vez en cuando nos vemos obligados cuando alguna dama quiere que vamos "un poco más arregladitos" (sic). Pues nada, tampoco se planchan. Se tienden estiradas de las costuras laterales, bien bien estiradas. Y cabezabajo. Para que las mangas y la parte de arriba, que tiene más tela, pesen, y las estiren. Y se quedan fenomenal, oye. Lo único las mangas, que claro no hay forma de estirarlas como dios manda, pero yo siempre voy remangado, así que no se nota.
Afortunadamente Greg House ha hecho mucho por nosotros, volviendo locas a generaciones de féminas con sus camisas hechas un higo, de modo que, si House puede, yes, we can.
Afortunadamente Greg House ha hecho mucho por nosotros, volviendo locas a generaciones de féminas con sus camisas hechas un higo, de modo que, si House puede, yes, we can.
jueves, 19 de marzo de 2009
¿Fregar el suelo?
Reconozcámoslo. Fregar el suelo compensa cuando se te cae una cocacola o algo así. Si no, es un gasto de agua muy poco solidario con el planeta, y con el resto de gente del mundo que tiene que vivir con medio litro de agua al día. De modo que si le das con un papel de cocina a la mancha esa del macarrón ese que se te cayó el otro día, el resto del suelo de la cocina puede valer... Mientras nadie lo mire de cerca, claro. Por ello procura que nadie se agache a recoger nada. Mejor procura que nadie entre en la cocina...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
