miércoles, 18 de marzo de 2009

Emparejamiento de calcetines

Los calcetines son la prenda de vestir más insidiosa (con muy buen criterio, el sabio Einstein los odiaba y siempre iba sin ellos). Son esas pequeñas piececillas de trapo que uno lava de veinte en veinte (como poco) y que luego tiene que tender para que se sequen y lo peor de todo; emparejarlos. Emparejar calcetines es de lo peor de las tareas domésticas. La parte del lavado y tendido es inevitable, pero el emparejamiento puede sortearse. La solución es bien sencilla. Tira todos tus calcetines y cómprate cuatro docenas de calcetines negros todos idénticos. Cuando estén secos vuélcalos todos juntos en el cajón de los calcetines. ¿Para qué emparejarlos? Son todos iguales. Y precisamente por ser iguales es imposible saber cuál es la pareja real de cada uno... (esta es la excusa para salir airoso de las acusaciones de desastrao de madres/hermanas/abuelas/novias y demás hembras que no nos comprenden)

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